Estos días están llenos de ilusión, de trabajo y de necesidad de energía inmediata. El verano es para estar en la calle, para salir a pasear, disfrutar del tiempo en la calle, las horas de luz, la nocturnidad.
Las ferias salen de debajo de las piedras y en cada pueblo hay fiestas y hay festivales que coinciden en el calendario. Es difícil elegir a donde ir a disfrutar.



Para la artesana itinerante que soy es más difícil todavía: no puedo ir a donde quiero y a donde me dejan ir a veces no puedo ir. En esta ocasión mi sistema me puso freno y me impidió ir a un evento importante para mi. No pasa nada. Ya iré otro año de todos los que me quedan por recorrer la geografía festiva gallega.



Este corto tiempo que llevo en ruta con mi puesto ya visité muchos pueblos desconocidos para mi y, lo más importante, estoy conociendo gente fantástica. Las artesanas y los artesanos itinerantes, además de aquellos mal llamados ‘Reventa’ ya son compañeros de ruta. Ahora que veo el `backstage‘ de las ferias me siento más sabia en muchos aspectos.



Tengo ganas de conocer más, de crear más para enseñar lo que puedo hacer, de viajar más, de transmitir más, de aprender más de las personas que me encuentro en las ferias. Público, feriantes, organizadores, administraciones, todos son personas que están para conocer, para ver, para llevarse un trocito de cada artesano a casa, de nuestra obra, de nuestro tiempo, de nuestro trabajo.







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