En mi taller, la aguja no solo atraviesa la tela; une épocas. Cuando hablo de alta costura, hablo de un lujo que no entiende de fechas de caducidad, ni de etiquetas, ni de fronteras.




La belleza no tiene edad
Dicen que el verdadero arte es eterno, y mis diseños son la prueba de ello. Me inspiro en los petroglifos, grabados que han permanecido en la roca durante milenios, desafiando al tiempo y conservando su magnetismo intacto.
Del mismo modo, creo firmemente que la belleza no tiene edad. Así como la piedra grabada gana alma con los siglos, la persona que lleva una de estas piezas aporta su propia historia y madurez, creando una elegancia que no depende de un número en el calendario, sino de la actitud y el aprecio por lo auténtico.

Lujo sin etiquetas: Para cualquier persona
Estas bolsas están pensadas como lujo en estado puro: un arte que se puede tocar y llevar. Es un concepto de exclusividad que rompe barreras:
- Sin género: El diseño inspirado en la tierra y la historia pertenece a quien lo siente, sin distinción.
- Sin religión ni fronteras: Los símbolos ancestrales hablan un lenguaje universal que conecta con la humanidad, no con las ideologías.
- Sin edad: Es una pieza para quien tiene 20 años y busca identidad, o para quien tiene 80 y valora la maestría de lo hecho a mano.
El arte de bordar el tiempo
Cada bolsa es bordada a mano, puntada a puntada, con la calma que requiere la alta costura. No es un accesorio, es una declaración de intenciones: la de quien decide portar un diseño que nació en la piedra hace mil años y que hoy cobra vida sobre el textil.
Si puedes apreciar la fuerza de un trazo antiguo y la suavidad de un hilo bien puesto, esta pieza es para ti. Sin más etiquetas que la de tu propio gusto.






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