
San Tirso de Cando celebró sus fiestas patronales el 31 de Enero ofreciendo a los vecinos una feria de artesanía, pandereteiras, boleros y mucha gente genial que aprecia la artesanía y el arte en cada una de esas pequeñas piezas hechas a mano.

El de este año fue el primero en ser organizado de esta manera. Montaron una carpa enorme que dio cobijo a todos los puestos, participantes y visitantes del evento e incluso calentaron el ambiente con un enorme cañón de calor.

Hubo muy buena oferta gracias a la variedad de trabajos artesanos. Aunque casi siempre abunda más lo textil (una de mis grandes pasiones en mi taller Reina Lupa) y la bisutería, también hubo productos gastronómicos de productores reconocidos en la zona, cestas, jabones, velas, …

A pesar de la lluvia, la humedad del ambiente y el frío fuera de la carpa, la gente visitó la feria durante todo el día. Algo que nos caracteriza a los gallegos es que no le tenemos miedo a la lluvia.

Y algo que es fantástico es el compañerismo y el buen ambiente que se respira entre las personas que creemos que menos es más, que lo artesano vale la pena porque nos hace especiales y nos ayuda a conseguir una identidad única y plena.






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